Medición de la Frecuencia Respiratoria

Medición de la Frecuencia Respiratoria

Definición

Número de ciclos de respiración completos, inspiración seguida de espiración, que realiza una persona en un minuto, observando los movimientos toracoabdominales según edad que acompañan a cada respiración.

Objetivos

  • Conocer el número de respiraciones por minuto y valorar las características de los ciclos respiratorios (ritmo e intensidad).
  • Identificar signos de dificultad respiratoria.
  • Identificar anormalidades en el paciente.

Personal

  • Enfermera.

Material

  • Reloj con segundero.
  • Hoja de registro.
  • Bolígrafo negro.
  • Fonendoscopio, si precisa.
  • Monitor, si precisa.

Ejecución

  • Asegurar que todo el material necesario esté a mano.
  • Higiene de manos.

Preparación del paciente

Identificación del paciente.

Informar al paciente y/o familia del procedimiento a realizar.

Explicar la conveniencia de que el paciente intente no ejercer ningún tipo de acción sobre su respiración, haciendo que sea lo más natural posible.

Fomentar la colaboración del paciente en la medida de sus posibilidades.

Preservar la intimidad y confidencialidad.

Colocar al paciente en una posición adecuada, sentado o acostado en posición de semi-fowler, que permita la contabilización de la frecuencia respiratoria. El mal alineamiento corporal impide la correcta expansión torácica y disminuye la ventilación, influyendo, por tanto, en la frecuencia y volumen respiratorio.

Dejar visible el tórax del paciente de manera que pueda observar los movimientos  de la caja torácica (durante la inspiración se eleva y durante la espiración se deprime).

Procedimiento

Observar un ciclo respiratorio completo (inspiración y espiración).

En pacientes en los que sea difícil la toma mediante la observación, podemos usar  la palpación poniendo la palma de la mano sobre el tórax sin ejercer presión. Otro método es la auscultación con fonendoscopio, es el método recomendado en pediatría:

Limpiar membrana de fonendoscopio con solución jabonosa o antiséptica.

Calentar la membrana del fonendoscopio con las manos para evitar la sensación de frío al contacto directo con la piel.

Comprobar que el sonido este abierto.

Colocar la membrana del fonendoscopio sobre el hemitórax derecho debido a que se registra sonoridad hasta el cuarto espacio.

Mirar el segundero y determinar la frecuencia respiratoria, es decir el número de ciclos ventilatorios completos que se producen durante 60 segundos.

Observar la profundidad y la regularidad de los mismos, si se oyen ruidos respiratorios y si el usuario tiene que realizar esfuerzo para respirar.

Si durante la toma, el paciente tose, habla o experimenta algún cambio que pueda alterar el parámetro, esperar unos minutos y volver a realizar la medición.

Cubrir de nuevo el tórax del paciente.

Higiene de manos.

Características de la respiración

En la respiración hay que observar varios factores:

  • La frecuencia,
  • La profundidad y
  • El ritmo.

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La frecuencia: Es el número de respiraciones por minuto. Varía con la edad. En el recién nacido y en el niño están aumentadas; en los ancianos, sin embrago, disminuye debido a los cambios fisiológicos propios del envejecimiento. También se modifica con el ejercicio físico.

La profundidad. Es el volumen de aire que se inhala o exhala en cada respiración. Generalmente, se suele distinguir entre profunda y superficial. La primera es aquella en la cual el volumen respiratorio pulmonar es grande, interviniendo en el proceso respiratorio la mayor parte de los pulmones.

El ritmo. Alude a la regularidad de las inspiraciones y de las espiraciones. Normalmente establecemos que puede existir ritmos regulares y ritmos irregulares.

Alteraciones patológicas de la respiración

La presencia de enfermedades da lugar a diferentes tipos de alteraciones respiratorias:

Taquipnea. Si la frecuencia es mayor de 24 respiraciones por minuto.
Bradipnea. Si la frecuencia es menor de 10 respiraciones por minuto.
Apnea. Ausencia transitoria de respiración
Disnea. Se trata de una respiración trabajosa y difícil. Al paciente le da la sensación de que le falta aire.

Respiración de Cheyne-Stokes. Es un ciclo respiratorio caracterizado por un aumento gradual de la profundidad-con mínimos movimientos de la caja torácica-hasta llegar a la normalidad, para luego descender progresivamente y terminar en una fase de apnea. Se dan en las siguientes situaciones: aumento de la presión intracraneal, insuficiencia cardiaca grave congestiva, meningitis, insuficiencia renal y sobredosis de fármacos.

Respiraciones de Biot. Respiración carente de ritmo, con períodos irregulares de apnea alternados con otros de dos a cinco inspiraciones de profundidad desigual. Puede apreciarse en la meningitis cerebroespinal y en la hipertensión intracraneal grave.

Respiraciones de Kussmaul. Aumento de la frecuencia (más de 20 respiraciones por minuto) y de la profundidad. Es una disnea molesta. Se suele decir que el paciente parece tener hambre de aire. Se observa en la acidosis metabólica y en la insuficiencia renal.

Consideraciones especiales

La medición de la respiración puede ser más fiable  si se realiza simultáneamente  con el aseo en la cama, con la determinación del pulso o con otro procedimiento  en el que el paciente esté relajado y no se sienta observado.

Para conocer el ritmo respiratorio basal hay que asegurarse que no haya realizado ningún esfuerzo ni ejercicio y que no se le haya efectuado algún procedimiento cruento en los 15-20 minutos precedentes a la toma de la respiración.

Debemos tener en cuenta que la frecuencia respiratoria se puede alterar por determinados estados clínicos como el dolor, la fiebre…

En pediatría: en los lactantes y preescolares predomina  la  respiración  diafragmática, y la expansión torácica es mínima, por lo que debemos observar el abdomen. Si el paciente pediátrico hace un uso de la musculatura intercostal con retracción inter y subcostal, significa que hay alteraciones pulmonares o de la vía aérea.

Valores normales de la frecuencia respiratoria por grupos de edades:

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Registro

  • Anotar en el registro correspondiente:
  • Procedimiento realizado.
  • Firma, fecha y hora de realización.
  • La respuesta del paciente al procedimiento.
  • Frecuencia respiratoria (número de respiraciones en un minuto).
  • Características: ritmo (regular o irregular), profundidad (superficial, normal o profunda) y tipo (torácica o abdominal).
  • Existencia de ruidos respiratorios si los ha detectado.
  • Esfuerzo respiratorio, si lo hay.
  • Patrón respiratorio alterado, si lo ha detectado.

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REFERENCIAS:

Dirección de enfermería. Hospital Universitario Reina Sofía. Manual de Protocolos y Procedimientos Generales de Enfermería. 

Hospital La Paz. Madrid. Técnicas y Procedimientos de Enfermería. Madrid. 2002. 

Manual de Procedimientos Generales de Enfermería. Sevilla. Junio 2016

Ibarra Fernández Antonio José. Toma de constantes vitales. Manual de técnicas y procedimientos de enfermería. 

Kozier B., Erb G., Berman A., Snyder S. Fundamentos de Enfermería. Conceptos, Proceso y Práctica. 7ª ed. Madrid. Interamericana. McGraw-Hill; 2005.

Necul Beltrán Cristian Iván. Técnicas de medición de signos vitales. [Consultado el día 23 de Noviembre de 2011]. 

Comentarios

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One Response

  1. Víctor 20 noviembre, 2018

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