Cuidados de Enfermería Pacientes con Quemaduras

Cuidados de Enfermería Pacientes con Quemaduras

Pacientes con quemaduras: Las quemaduras son lesiones físicas de la piel que pueden involucrar otros tejidos y donde no intervienen fuerzas mecánicas, sino que son generadas por agentes físicos y ocasionalmente químicos, con extensión y profundidad variable. Sus características principales son la desnaturalización proteica, la destrucción celular y la abolición de su metabolismo, lo que provoca la pérdida de continuidad en la piel.

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Puedes visitar nuestra entrada anterior Quemaduras y clasificación para comprender mejor este tema.

OBJETIVOS

Garantizar una atención adecuada Aliviar los síntomas Promover la cicatrización de las heridas Prevenir las complicaciones (infección, cicatrices) Prevenir el tétanos.

PRECAUCIONES

En pacientes con quemaduras y con inhalación de sustancias tóxicas (incendios) se debe tener en cuenta que el pulsioxímetro detecta la carboxihemoglobina (intoxicación por monóxido de carbono) como oxihemoglobina debido a que absorben longitudes de onda similares, dando como resultado una sobreestimación de los valores de saturación de oxígeno. Las quemaduras eléctricas: – En este tipo de quemaduras las necesidades de reposición de líquidos son superiores a otro tipo de quemaduras, ya que la mayor parte de las lesiones son internas.

Para la valoración y primera intervención hay que tener en cuenta que pueden ir acompañadas de manifestaciones asociadas cardíacas (taquicardia, arritmias, fibrilación), osteomusculares (tetania, fracturas luxaciones, necrosis muscular y rabdomiolisis), renales (fallo renal secundario a mioglobinuria), etc.

RIESGOS O COMPLICACIONES POTENCIALES

  • Infección.
  • Desnutrición.
  • Síndrome compartimental.
  • Obstrucción urinaria por edema (en quemaduras en el perineo)
  • Cicatrices patológicas excesivas: hipertróficas y queloides.
  • Insuficientes: heridas crónicas e inestables.
  • Alteración estética y funcional del área afectada.
  • Úlcera de Curling.
  • Contracturas articulares.

INDICACIONES

Presencia de quemaduras dérmicas de cualquier etiología o localización.

CUIDADOS ENFERMEROS

Atención inicial Realizar una primera valoración siguiendo el esquema ABCD

A (Airway): Vía aérea abierta y limpia.

B (Breathing): Respiración. Descubrir el pecho y comprobar la expansión adecuada y equitativa de ambos hemitorax.

C (Circulation): Circulación. Comprobar y tratar la presencia de sangrado debido a otras lesiones. Valorar el pulso y la circulación periférica.

D (Disability): Estado neurológico. Determinar el estado de conciencia. En caso de que sea necesaria la reposición hídrica agresiva, coger dos vías venosas de grueso calibre, siempre que sea posibles en zonas de piel sana, preferiblemente a más de cinco centímetros de la piel quemada (IA).

Administrar el analgésico indicado, valorar su efectividad y reacciones secundarias. Preferiblemente la administración debe ser por vía endovenosa, dado que la absorción por vía intramuscular es lenta en zonas edematizadas. Retirar cuidadosamente anillos, pulseras, cinturones, y en general todo objeto ó ropa antes que la zona comience a inflamarse. Realizar monitorización de constantes vitales de forma continua o al menos cada 15 minutos.

Si el edema está presente elevar la zona afectada para evitar el síndrome compartimental. Cuando las quemaduras en la cara se debe elevar la cabecera de la cama/camilla unos 30°.

En quemaduras causadas por fuego directo o por contacto:

En las primeras tres horas tras producirse la quemadura, irrigar la quemadura con cloruro de sodio al 0,9% frío (15 grados) durante unos 20 – 30 minutos ya que reduce la severidad del daño tisular y el edema. No utilizar agua helada, debido a que la vasoconstricción intensa puede causar la progresión de la quemadura y también aumenta el riesgo de hipotermia. Detener la irrigación de forma inmediata, en caso de que la temperatura corporal del paciente sea igual o inferior a 35ºC.

En quemaduras químicas: 

Utilizar el equipo de protección adecuado. Si es posible, determinar la sustancia química causante, retirar la ropa cortándola para evitar el contacto con tejidos sanos. Si el químico implicado está en una forma seca cepillar la sustancia química de la piel, e irrigar copiosamente la quemadura con agua a baja presión por un periodo de tiempo de entre 30 a 60 minutos. Detener la irrigación de forma inmediata, en caso de que la temperatura corporal del paciente sea igual o inferior a 35ºC. No tratar de neutralizar las sustancias químicas.

La reacción exotérmica que provocan genera calor y puede agravar la lesión inicial, además de retrasar la retirada del agente. En caso de que la quemadura haya sido producida por alquitrán, no intentar retirarlo. En primer lugar debe ser enfriado para liberar el calor retenido, y después debe ser retirado con ayuda de emulsionantes. Las quemaduras en los ojos requiere de una copiosa irrigación continua, preferiblemente a través de un bolsa/botella de suero intravenoso de cloruro sódico al 0,9% conectada a un sistema de infusión. El procedimiento requiere dar la vuelta al párpado superior y tirar hacia abajo del fondo de saco, o el uso de un espéculo de ojo para que este permanezca abierto durante la irrigación.

En quemaduras eléctricas.

Las de alto voltaje se debe realizar un electrocardiograma para detectar arritmias.

Las quemaduras en genitales (pene y vulva), pueden requerir colocación de una sonda de foley para mantener la permeabilidad de la uretra.

En quemaduras mayores administrar profilaxis de la úlcera gástricas por estrés (úlcera de Curling), según prescripción médica.

Mantener a la persona caliente, la hipotermia se desarrolla con facilidad, especialmente en los niños.

Valorar la coexistencia de otras patologías como diabetes, cirrosis, cardiopatías y lesiones asociadas a la quemadura como traumatismos o lesiones internas.

Controlar la diuresis, que debe ser mayor de 40 – 50 ml/hora en el adulto (75-100 en quemaduras eléctricas) y de 1 ml/kg/h en niños.

Evaluar la necesidad de profilaxis antitetánica.

Evaluación

Determinar el tipo de quemadura y la existencia de riesgo de lesión por inhalación.

Evaluar el tamaño y la profundidad de la quemadura. Las quemaduras de primer grado no se incluyen en el cálculo de la extensión, sólo se deben incluir las zonas desepitelizadas. Esta evaluación debe realizarse en una habitación caliente y exponiendo secuencialmente pequeñas áreas de piel para reducir la pérdida de calor. Para la determinación del tamaño de la quemadura (superficie corporal quemada)

Siempre que sea posible utilizar la tabla de Lund y Browder como la herramienta estándar de estimación de la proporción de superficie corporal quemada.

La regla de los nueve (Método de Pulaski y Tennison también conocida como regla de Wallace) puede ser más rápida y más conveniente en situaciones de emergencia, pero no es exacta en niños por su mayor superficie craneal y extremidades inferiores más cortas, ni en personas obesas (IMC> 30). El tamaño de la mano de una persona (incluyendo la palma y los dedos) se aproxima a 0,8-1,0% de la superficie corporal. La regla del 1% puede utilizarse para estimar el tamaño en quemaduras pequeñas (<10%), dispersas o para evaluar la cantidad de piel sin quemar en quemaduras muy extensas (>85%).

Para determinar la profundidad de la lesiones:

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